++Capítulos de Marines Espaciales++

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++Capítulos de Marines Espaciales++

Mensaje  Argös Sveindjørn el Miér Sep 23, 2009 11:19 am

Aquí hablaremos de los diferentes capítulos principales de los marines espaciales a los que podeis acceder.


Última edición por Argös Søren el Miér Sep 23, 2009 8:16 pm, editado 1 vez

Argös Sveindjørn
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Re: ++Capítulos de Marines Espaciales++

Mensaje  Argös Sveindjørn el Miér Sep 23, 2009 11:48 am

Los Lobos Espaciales

Desde la creación del Imperio, los Lobos Espaciales han luchado con uñas y dientes por la causa del Emperador. Su nombre y sus acciones son conocidos de punta a punta de la galaxia. Son uno de los capítulos más famosos del Adeptus Astartes. Los Lobos Espaciales, tan tercos como feroces, son expertos en el combate cuerpo a cuerpo y sus guerreros compiten sanamente por la gloria sobre el campo de batalla. Los Lobos Espaciales viven para luchar y la muerte no les causa el más mínimo temor.
A un lejano y gélido mundo llamado Fenris, en el remoto noroeste de la galaxia, llegó uno de los infantes primarcas, Leman Russ. Dada la dureza del clima en ese mundo, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que un ser inferior habría muerto de manera casi inmediata. Parece que es muy probable que el primarca fuera adoptado por una loba fenrisiana. Se cree mayoritariamente que los lobos que acompañaban a Russ (Freki y Geri) eran sus hermanos de manada originales y que llegaron a la madurez prácticamente al mismo tiempo. La saga de Gnauril, La Ascensión del Rey Lobo, describe la historia de un crudo Invierno Infernal en que el joven primarca se unió a su manada en una incursión contra un asentamiento cercano a esta. Corrió hacia el pueblo a cuatro patas, con una manada de lobos aullando detrás de él; se abrió camino hasta el almacén del pueblo y cerró las mandíbulas sobre unos grandes pedazos de carne en salazón. Los lobos fueron atacados por los habitantes del pueblo antes de que pudieran llevar los despojos a sus hambrientas proles y el primarca luchó con una ferocidad sin límites para permitir escapar a sus compañeros lupinos. Los pueblerinos no habían visto nada igual, así que pidieron a su señor, el Rey Thengir de Russ, que les librara de aquella amenaza. Gran parte de la manada del primarca murió como consecuencia del ataque, atravesada por las lanzas y las flechas de los cazadores. Incluso la venerable loba que defendía a su camada fue empalada por la garganta, aunque acabó con la vida de cinco cazadores antes de sucumbir por fin a sus flechas envenenadas. Con todo, el niño lobo consiguió salvarse agachándose tras el cadáver de la loba. Mientras gruñía, se debilitaba poco a poco porque el veneno afectaba lentamente a su constitución de hierro y las flechas dentadas se le clavaban como alfileres en su cara y en su espalda. El niño lobo fue atado y amordazado con las tripas y los tendones de los cadáveres de su manada y fue arrojado ante el mismísimo Rey Thengir.A lo largo de los años siguientes, el niño lobo fue cuidado por el rey en persona. Se le enseñó a blandir un hacha de batalla, a pescar y, poco después, a hablar. El primarca crecía con rapidez y absorbía los conocimientos a un ritmo increíble. También demostró una aptitud innata para el armamento, además de no tener rival en el combate sin armas. Propenso a rugir con una risa atronadora o a vociferar canciones sin armonía, el primarca se dio cuenta, poco a poco, de que tenía más de humano que de lobo y de que era mejor que cualquier otro. Cuando Russ logró desarmar al campeón de la guardia del rey de sus dos hachas de batalla durante su tercera sesión de entrenamiento, Thengir se dio cuenta de que el joven estaba llamado a la gloria. El primarca pronto habló con una poderosa elocuencia y, una noche, el Rey Thengir decidió que ya era merecedor de recibir un nombre verdadero.
Así fue cómo realmente nació Leman Russ. Las leyendas de Fenris le citan como un hombre capaz de arrancar un árbol del suelo y partirlo por la mitad sobre su nuca, de enfrentarse a los ejércitos de los enemigos del rey y hacer que echen a correr sin sufrir un rasguño y de derribar a un mamut fenrisiano con las manos desnudas y comérselo entero para cenar. Tras la muerte de Thengir, no hubo discusión sobre quién sería el sucesor. El Rey Leman Russ ocupó su puesto en el trono. Tal era la fama de Russ y tan grandes sus hazañas, que el Sagrado Emperador de la Tierra puso rumbo a Fenris para encontrarse con el Rey Lobo. En lo más profundo de su alma, sabía que tan poderoso guerrero tenía que ser uno de sus hijos verdaderos. También sabía que Russ no se doblegaría a su mando sin ser derrotado en combate. El Emperador, cubierto con una túnica larga y sencilla, entró en la corte del Rey Leman Russ. Llegó a través de la boca bostezante de una caverna situada en el sur de Fenris. Su aura divina estaba oculta a los ojos curiosos de la corte del rey y su increíble energía psíquica se disimulaba con runas de disfraz y de confusión. Llevaba la mitad de la cara cubierta por las sombras de su capucha y en las manos sostenía el bastón de roble del peregrino. Leman Russ estaba recostado sobre su trono de roble, con una jarra de buen hidromiel en una mano y la pata asada de un oso en la otra.
Freki y Geri, los Hermanos Lobos, estaban enroscados sobre sus pies desnudos y un gran charco de sangre relucía a la luz de las antorchas en la base del trono. La corte había estado cazando y no se tomó muy bien la interrupción de su banquete.
El peregrino se acercó a la nudosa madera del trono y a su gigantesco ocupante y se quedó plantado mirando fijamente el lugar desde el que Russ presidía el banquete.
La corte quedó en silencio cuando el gruñido del Rey Lobo hizo retumbar los muros con el eco.
Freki reaccionó enseñando sus dientes. Geri, viejo más allá de lo imaginable, demostró ser más sabio que su hermano, pues el extraño respondía a la mirada de su amo sin pestañear. Fue entonces cuando el desconocido propuso su desafío. Sería el rey quien decidiría la naturaleza de la competición.
Russ le dijo al peregrino que, si no lograba vencer, debería servir a las órdenes del rey por un año. El extranjero aceptó sombríamente.
El Rey Lobo no quería estropear un buen banquete, así que su primer desafío fue una competición de comida.
La comida fue servida en grandes escudos de latón y, en efecto, el extraño comió bien, pues consumió sin pausa varias veces más que los guerreros más corpulentos. Pero, cuando levantó la mirada de su bandeja, Russ estaba acabando con su tercer uro. Los enormes huesos rojos estaban apilados a su alrededor y no se podía ver ni un resto de carne. Con un atronador eructo, Russ sonrió al peregrino. Sus colmillos relucían rojos a la luz de las antorchas. El extraño bajó la mirada.

Pero el rey disfrutaba con aquel deporte. Se percató de que el viajero de la capucha marrón tenía el espíritu de un fenrisiano, así que desafió al visitante a una competición de bebida. El segundo concurso empezó con el estentóreo soplido de un cuerno. Pero, cuando el peregrino había alcanzado el sexto barril de potente hidromiel fenrisiano, ya no quedaba nada más que beber. El Rey Lobo había acabado con la bebida de todo el festín; había consumido suficiente bebida como para ahogar a una gran compañía entera. Un destello de rabia apareció en los ojos del peregrino. Decepcionado, el peregrino llamó a Leman Russ borracho y glotón y afirmó que lo único que sabía hacer era llenarse la panza y jactarse de su falsa grandeza. Después de escucharse esas palabras, la corte quedó en silencio. Nadie se atrevió siquiera a respirar mientras el Rey Lobo se erguía hasta su máxima altura. La carcasa ensangrentada de su comida cayó crujiendo a sus pies.
Russ desenvainó su espadón y se subió a la mesa de ceremonias mientras un gruñido surgía de su garganta. El Rey Lobo consideró tranquilamente las consecuencias de su último desafío y su corte dio un paso atrás al unísono para dejarle espacio. El tiempo pareció detenerse cuando el Emperador de la Humanidad se despojó de su túnica. La capucha cayó de su cara y se reveló su auténtica forma. Con una altura mayor que la de cualquier hombre presente, bañado en luz y envuelto en una barroca armadura dorada, el Dios Emperador se subió a la mesa. Su espada resplandeció al sacarla de su vaina con gemas incrustadas. Con un ruido que hizo estremecer los muros de la habitación, el Rey Lobo saltó y empezó la batalla entre las dos titánicas figuras. El Emperador luchó con gracia y precisión; cada uno de sus actos era veloz como el fuego líquido y era imposible seguir con la vista el movimiento de su espada.

El Rey Lobo atacó con la fuerza de la pura rabia, templada tan solo por años de supervivencia gracias a su destreza e ingenio. El lustroso oro de la reluciente armadura de del Emperador reflejaba las danzas de las llamas de las antorchas y los ojos de un millar de espectadores. La piel del Rey Lobo brillaba por el sudor y por la sangre y su melena flotaba a su alrededor mientras rugía y aullaba.

La velocidad y la pasión del ataque de Russ (una perfecta fusión de coraje marcial y una concentración absolutamente perfecta) convencieron al Emperador de que se hallaba con toda seguridad ante uno de sus hijos perdidos. Lanzando un gancho con su puño de combate dorado a tal velocidad que se le desdibujó el brazo, el Emperador golpeó a Leman Russ en toda la cara. Es bien sabido por los eruditos imperiales que, cuando tuvo pruebas de su origen, Leman Russ ofreció de todo corazón su espada al Emperador. Su enseñanza y su entrenamiento fueron rápidos; en cuestión de semanas, el Emperador ya consideró a Russ digno de dirigir sus ejércitos en la sagrada guerra a través de la galaxia. Leman Russ fue presentado a los guerreros que llevaban su impronta en sus propios genes y así se convirtió en padre, progenitor y Señor de los Lobos Espaciales del Adeptus Astartes.

Leman Russ se adaptó rápidamente a su papel como primarca de los Lobos Espaciales. Recibió el regalo de una excelente armadura bendecida tres veces por el propio Emperador. Su mandoble fue reemplazado por la legendaria Cuchilla Glacial Mjalnar, cuyos dientes fueron tallados a partir de las garras del Gran Kraken Gormenjarl y de cuya hoja se decía que podía partir en dos las montañas de hielo de Fenris. La Legión de los Lobos Espaciales aceptó al enorme Rey Lobo como primarca y líder sin vacilar y, en los años siguientes, sus componentes se convirtieron en hijos para Leman Russ.

Con el paso del tiempo, todos los primarcas se unieron a sus respectivas legiones. Las crónicas de aquellos días hablan de una edad dorada de conquistas y éxitos. Las fuerzas del Imperio eran imparables en su búsqueda por unificar la galaxia bajo la adoración del Dios Emperador. Russ siempre actuaba como punta de lanza en cada batalla y se abría camino en vanguardia, aniquilando a todos los que se le ponían delante. A lo largo de las numerosas y extensas batallas de la Gran Cruzada, los Lobos Espaciales y sus aliados lupinos siempre lucharon en primera línea de combate. Russ siempre iba al frente de sus legiones, descuartizaba a cualquiera que se atreviera a cruzarse en su camino y su llegada era anunciada por los aullidos de la manada.

Los Lobos Espaciales, pese a no estar presentes en muchas de las batallas finales en las que las fuerzas del Caos asediaron el palacio del Emperador, se vieron fuertemente involucrados en los inicios de la Herejía de Horus. Fue durante los desastrosos comienzos de aquella época cuando empezó un odio ancestral que ha durado milenios entre los Hijos de Russ y la Legión de Marines Espaciales de los Mil Hijos. Ambos conbatieron y fueron derrotados por los Lobos.

Los Lobos Espaciales provienen de Fenrir. Fenris es un planeta de dolor y dificultades, envuelto eternamente en un hielo atenazante o en un fuego abrasador. Se encuentra en el límite noroeste de la galaxia, peligrosamente cerca del Ojo del Terror, pero, aun así, sus habitantes permanecen puros. Desde el espacio parece que la inmensa mayoría de Fenris esté cubierta por agua congelada y que las exiguas masas terrestres floten como pequeñas islas de tierra helada sobre la nieve.

Desafiando el Codex Astartes, el capítulo de los Lobos Espaciales se divide en treze grandes compañías. Cada una de ellas está al mando de un señor lobo, que solo responde ante el gran lobo en persona. Cada gran compañía posee su propio cuartel general o "guarida" en el interior de la fortaleza del Capítulo de los Lobos Espaciales, El Colmillo. El Colmillo cumple las funciones de cuartel general, catedral y fortaleza para cada una de las grandes compañías. Prácticamente, a todos los efectos, cada gran compañía es un cuerpo de tropas independiente, con su propio armamento, flota espacial, forjas, equipo y héroes ubicados en las profundidades de El Colmillo.

La simiente genética de los Lobos Espaciales es tán única como letal. La espantosa potencia de la primera simiente genética implantada a un aspirante a Hijo de Russ es legendaria. Ha terminado con la vida de cientos de guerreros de Fenris y transforma a aquellos a los que no mata en monstruos terroríficos. No obstante, la Hélice Canis es necesaria, ya que sin esta parte esencial de la herencia de Leman Russ no habría forma de implantar el resto de hélices genéticas. Por desgracia, el código genético de la Hélice Canis contiene una serie de aminoácidos no sintetizables por el cuerpo humano que tienen un efecto dramático en la fisonomía del potencial Marine Espacial. Los efectos de esta primera semilla única tienen lugar durante el adoctrinamiento del aspirante. Hacia el final, se le arroja a las montañas para que haga por su propio pie el camino de regreso a El Colmillo. Los genes producen terribles cambios en la mente y el cuerpo del guerrero, que regresa a un estado primario mientras sus huesos se rompen y soldan de nuevo; le sale un espeso pelo por todo el cuerpo y pasa a desear tan solo carne fresca para alimentarse y sangre caliente para beber. Su masa corporal aumenta hasta un ochenta por ciento, muchos de sus huesos se soldan entre sí y le crecen vestigios de colmillos animales en las encías a medida que se completa la transformación. Aunque su cuerpo está torturado por el dolor, el guerrero debe dominar a sus genes o estos le dominarán a él.

Las fuerzas de los Lobos Espaciales tienen una aproximación a la disciplina marcial muy diferente de la de sus hermanos Marines Espaciales. Existen distintos tipos de escuadras o "manadas" en cada gran compañía y cada una desempeña un papel diferenciado en combate. A medida que un Lobo Espacial progresa a lo largo de su vida, puede ascender de categoría hasta que sea viejo y sus colmillos sean largos. Si su fuerza y su valentía son indiscutibles, se le pedirá que se una a la guardia del lobo o incluso que se convierta en un señor lobo.



Última edición por Argös Sveindjørn el Dom Oct 11, 2009 11:02 pm, editado 7 veces

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Re: ++Capítulos de Marines Espaciales++

Mensaje  Argös Sveindjørn el Dom Sep 27, 2009 6:16 pm

Las Cicatrices Blancas

La historia de los Cicatrices Blancas empieza con Jaghatai Khan, su primarca, uno de los mayores estrategas de todos los tiempos.
Este fue el infante que acabo en Chogoris, es un mundo fértil que aún se encuentra en un nivel de civilización semifeudal y de nómadas a caballo. Durante la Herejía de Horus Jaghatai Khan y su Legión habían pasado varios años en una campaña contra los Orkos del Sistema Chondax cuando las noticias acerca de la traición de Horus llegaron.
El Khan fue contactado por Leman Russ, primarca de los Lobos Espaciales, que acababa de regresar de Próspero y le ofreció unir sus fuerzas. Horus sin embargo había previsto esto y envió a la Legión Alpha que lanzaron un asalto a Russ , vencieron los Lobos Espaciales.
A pesar de que él despreciaba dejar a los Lobos Espaciales pelear por su cuenta, Jagathai Khan haciendo caso a la petición urgente de Dorn de retirarse a Terra de inmediato en lugar de iniciar una costosa batalla contra la Legión Alfa se retiro a Terra.
Durante el asedio de Palacio del Emperador, los Cicatrices Blancas lucharon junto a los Ángeles Sangrientos y Puños Imperiales contra los traidores.
Después de la Herejía de Horus, las cicatrices Blancas aprobadas por el Codex Astartes, Legión fue dividida en capítulos.

Las Cicatrices Blancas a su regreso a Chogoris que su mundo había sido objeto de numerosas incursiones de Eldars Oscuros. Jaghatai hizo muchos juramentos contra los Eldars Oscuros y luchó contra ellos en muchas batallas. Fue durante la batalla de Corusil V que él y su primera hermandad siguió un poderoso Señor Eldar Oscuro a través de una puerta en la telaraña, desapareciendo para siempre.

En la actualidad el líder de las Cicatrices Blancas es Jubal Khan, ha demostrado su legitimidad como Khan en repetidas ocasiones y ha dirigido muchas campañas contra los Orkos, los Tiránidos, los Eldars y un sinfín de otras razas alienígenas.
Hoy en día, el líder de los Cicatrices Blancas sigue denominándose Gran Khan y sigue habitando en el palacio de Quan Zhou, en la cima más alta e inaccesible de las montañas Khum Karta. La fortaleza-monasterio de mármol constituye una visión impresionante, pero a muy pocos extranjeros se les ha permitido la entrada. La ciudad y su belleza salvaje es famosa en todo el Segmentum y hasta se dice que sus murallas contienen ríos y bosques repletos de animales que el Khan se dedica a cazar como deporte.

Las técnicas de guerra que Jaghatai Khan enseñó a las tribus les han ido bien en los milenios posteriores a la reunificación con el Emperador. Su modus operandi es realizar ataques rápidos como el relámpago con fuerzas compuestas por unidades muy móviles que acaban con el enemigo poco a poco, manteniéndose siempre suficientemente alejadas para evitar el combate cuerpo a cuerpo. Las veloces motocicletas y los medios de despliegue ultrarrápido hacen que los Cicatrices Blancas puedan reaccionar mucho más rápidamente que la mayoría de Capítulos y, por eso, casi nadie maniobra mejor que ellos en el campo de batalla.

Los Marines Espaciales Cicatrices Blancas persiguen la visión de Jaghatai Khan sobre la unificación final de la Humanidad. Veneran al Emperador como el unificador supremo y como su padre fundador, pero no como un dios. Los Videntes de las Tormentas enseñan que el deber de los Cicatrices Blancas es destruir a los enemigos del Emperador en preparación para el día en que el Emperador se levante del Trono Dorado para empezar la próxima Gran Cruzada para unir la galaxia. Será ese día cuando Jaghatai Khan volverá del vacío para dirigir de nuevo a su pueblo hacia su destino.

El relámpago tiene una simbología muy fuerte para los Cicatrices Blancas, puesto que representa su estilo de combate y hace referencia a las cicatrices guerreras que llevan en la cara. También representa el rayo que invocan los Videntes de las Tormentas para desintegrar a sus enemigos. Estos guerreros siniestros predican que, mientras los espíritus del aire y de la tierra sigan acudiendo a su llamada, los Cicatrices Blancas nunca serán derrotados.
La semilla genética de los Cicatrices Blancas parece ser estable y, en un principio, no demostró signos de deformidades o mutaciones. Sin embargo, tras la introducción del material genético de las tribus de las estepas, el genoma parece haber adquirido el espíritu salvaje y la sed de guerra típicos de estas. A pesar de las enseñanzas de los Khanes y de los Videntes de las Tormentas, no es raro que surjan rivalidades tribales entre los miembros de una escuadra. Además, existen varios casos registrados de Hermandades de Cicatrices Blancas que han ex-cedido sobremanera los objetivos de su misión.
Las cicatrices Blancas son un capítulo importante de los marines espaciales, pues por su velocidad y belicimo tribal los hacen letales en batalla.


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Re: ++Capítulos de Marines Espaciales++

Mensaje  Argös Sveindjørn el Dom Sep 27, 2009 10:58 pm

Los Angeles Oscuros

Los Ángeles Oscuros poseen el honor de ser la primera de todas las Legiones de Marines Espaciales, creados por el Emperador para combatir en su Gran Cruzada para liberar la raza humana de los alienígenas y del dominio de los Dioses Oscuros. Sus victorias tienen un halo de leyenda y, pese a algunos rumores sobre la historia del Capítulo, muchos lo consideran el más grande de todos los de los Marines Espaciales. El carácter de todos los Capítulos está fuertemente marcado por la personalidad de su Primarca o Primer Nacido y los Ángeles Oscuros no son una excepción.
Fue Lion El'Jonson, el primarca que acabó perdido en el planeta Caliban, maldito por la corrupción y el Caos y convertido en uno de los lugares mas letales de la galaxia. Nadie supo como sobrevivió allí y no ha vuelto a hablar de aquello.
Y no sería asta años después, durante la gran cruzada del emperador, que este lo encontraría en Caliban, entregandole el mando de los Ángeles Oscuros, con Caliban como planeta natal de los ángeles oscuros. Jonson fué el primer primarca encontrado por el Emperador.

Una de las más famosas crónicas de rivalidad jamás contadas en la galaxia es la que narra el enfrentamiento entre los Ángeles Oscuros y los Lobos Espaciales. Se remonta a los tiempos de la Gran Cruzada. Por aquel entonces, las Legiones de los Marines Espaciales ampliaban cada día un poco más las fronteras del Imperio. Cada Primarca pugnaba por destacar en excelencia ante los ojos del Emperador y, entre ellos, ninguno más que Leman Russ, Primarca de los Lobos Espaciales. Solo Horus y Lion El´Jonson superaban sus victorias (lo que, para él, significaba una frustración constante). Fue en el mundo de Dulan, en el que los Lobos Espaciales luchaban junto a los Ángeles Oscuros, donde estos problemas estallaron en conflicto. El Tirano Durath había insultado personalmente al Emperador al sacrificar a miles de sacerdotes imperiales a su deidad demoníaca, así que tanto Russ como Jonson deseaban tener el honor de acabar con la herejía. El terco Primarca de los Lobos Espaciales se encendió de ira cuando Durath proclamó que Russ era el "perrito faldero del Emperador" y que serviría de alimento a su mascota Grox.

Russ juró que le separaría la cabeza de los hombros y pidió a los Ángeles Oscuros que permitieran a los Lobos Espaciales efectuar un asalto inmediato a la Fortaleza Carmesí del Tirano. Jonson había pasado varios días observando los puntos débiles de la fortaleza, planificando meticulosamente el ataque; por lo tanto, no iba a consentir que un bárbaro impetuoso arruinara sus planes cuidadosamente elaborados. Así que rechazó la petición de Russ e inició el asalto a la fortaleza sufriendo un número de bajas notablemente reducido. Russ, ocupado en un violento combate en la base de la muralla, solo pudo aullar de rabia cuando vio cómo Jonson abatía a Durath en lo alto de la fortaleza. Tras la batalla, Russ corrió por los salones de la fortaleza y le asestó a Jonson un golpe en la cabeza. Los dos Primarcas lucharon durante un día y una noche, cada uno incapaz de superar la destreza de su rival.

Al final, la pareja se derrumbó, exhausta, y Russ empezó a reír al darse cuenta de lo cómico de la situación. Pero Jonson no rió. Pensaba que el primer golpe de Russ había sido a traición, así que, mientras el Primarca de los Lobos Espaciales reía, Jonson lo golpeó dejándolo inconsciente. Entonces consideró que su honor estaba satisfecho. El postrado Russ fue sacado de la fortaleza por sus hombres y, cuando recobró la consciencia, los Ángeles Oscuros ya habían partido para luchar en la campaña de Alisore. Russ juró que se vengaría por la mácula en su honor y, hasta ahora, cada vez que los Lobos Espaciales y los Ángeles Oscuros se encuentran uno de sus hombres debe volver a librar el antiguo duelo igual que los Primarcas para que el honor de ambos pueda quedar satisfecho.

Durante la Herejía de Horus, los Ángeles Oscuros estaban lejos de Terra, la campaña en los mundos de escudo y no pudieron participar directamente en los acontecimientos que tenian lugar allí. Horus ordenó a interceptar a los primarcas para que no hayudaran al emperador, pero los Ángeles Oscuros fueron finalmente capaces de fijar el rumbo de Terra. En su inminente llegada a Terra, siguiendo de cerca a los Ultramarines y los Lobos Espaciales, obligó a Horus a apostar todo a un duelo con el emperador, su antiguo maestro. Horus fue derrotado por el emperador, aunque el mismo emperador fue fatalmente herido y tuvo que ser enterrado en el mecanismo de mantenimiento de la vida de la trono de oro. El'Jonson fue atacado por el dolor del hecho de que no había sido capaz de proteger al Emperador contra Horus.

Tras las múltiples batallas que sufrió Caliban, solo quedó la roca sobre la que yacían las ruinas de la fortaleza monasterio de la Orden. Los Ángeles Oscuros excavaron profundamente en el lecho de roca y reconstruyeron las ruinas de la fortaleza. Así crearon su nuevo hogar, al que llamaron La Roca. Con el paso del tiempo, construyeron innumerables túneles, salones y estancias e, incluso, le añadieron motores de disformidad para que se pudiese mover de una estrella a otra. Por este motivo, los reclutas de los Ángeles Oscuros proceden de diversos mundos. Cada recluta es estudiado a conciencia y, desde el momento en que se convierte en un Ángel Oscuro, su vida anterior deja de tener importancia y lo único que le importa es el Capítulo.

Para alguien del exterior, la organización de los Ángeles Oscuros es muy similar a la del resto de Capítulos Codex, con diez Compañías de cien hombres cada una. Es en sus oficiales donde los Ángeles Oscuros se vuelven bastante diferentes al resto de Capítulos. Cada Capítulo tiene un número de oficiales veteranos y soldados especialistas que permanecen alejados del cuerpo principal de los Marines Espaciales; entre los Ángeles Oscuros se los llama el Círculo Interior. Solo a los guerreros que han luchado entre sus filas durante muchos años y que han demostrado su lealtad al Capítulo repetidas veces se les permite ascender al Círculo Interior. Son estos siniestros individuos los que llevan la carga del vergonzoso secreto de los Ángeles Oscuros y solo ellos deciden quién merece unirse a sus filas. Cada Compañía de los Ángeles Oscuros está dirigida por un Señor del Capítulo que ha pasado por el Ala de Muerte del Círculo Interior. Las dos primeras Compañías de los Ángeles Oscuros son las que muestran mayores diferencias respecto a otros Capítulos Codex. La Primera Compañía es conocida y temida como el Ala de Muerte. Se compone de veteranos que solo acuden al campo de batalla equipados con su armadura de exterminador pintada de blanco hueso. La Segunda Compañía es el Ala de Cuervo y los Marines Espaciales que la componen, que son maestros en los ataques a alta velocidad, montan en motocicletas o land speeders y se organizan en escuadrones de cinco vehículos en lugar de en escuadras de diez hombres. La armadura que llevan está pintada de negro azabache en sustitución del habitual color verde oscuro que utilizan los Ángeles Oscuros.

El Capítulo de los Ángeles Oscuros rinde culto al Emperador de la Humanidad, pero, muy a disgusto de la Eclesiarquía, no lo reverencian como dios. Al igual que la mayoría de Capítulos de la Primera Fundación, los Ángeles Oscuros veneran a su Primarca tanto como al propio Emperador, al que veneran como fundador del Imperio y como su creador: para los Ángeles Oscuros, el Emperador es un hombre, no un dios. a fuerza que empuja al Capítulo es la caza de los Ángeles Caídos que fueron tragados por el vórtice que destruyó Caliban. Solo cazando y capturando a todos y cada uno de los Ángeles Caídos podrán los Ángeles Oscuros ser absueltos ante los ojos del Emperador. Los Caídos se han dispersado por el tiempo y el espacio, así que, diez milenios después, su búsqueda dista mucho de estar cerca del fin. Es por esta búsqueda por la que los Ángeles Oscuros persiguen cualquier rumor, no importa lo débil que sea, que les proporcione la oportunidad de capturar a uno de los Caídos. Cuando un Caído es capturado, se lo lleva de vuelta a La Roca y se lo arroja a la mazmorra más oscura, donde los terribles Capellanes-Interrogadores intentan conseguir que se arrepienta de sus pecados pasados. Si el Caído se arrepiente, su muerte será rápida y relativamente poco dolorosa; pero, en la mayoría de casos, el Caído rechaza esta posibilidad y el Capellán se ve obligado a usar todos los medios a su alcance para obligarlo a arrepentirse. A menudo esto significa la muerte del Caído, pero este es un precio muy pequeño por añadir su nombre al Libro de la Salvación.

Al tratarse los Ángeles Oscuros de la primera Legión de los Marines Espaciales, su semilla genética es una de las más puras y menos degradadas.


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Re: ++Capítulos de Marines Espaciales++

Mensaje  Argös Sveindjørn el Dom Oct 04, 2009 10:24 pm

Manos de Hierro

Los Manos de Hierro han sido implacables devotos del Emperador desde tiempos legendarios. Durante innumerables siglos, los Manos de Hierro han permanecido inamovibles en su fe y creencias. Han resistido durante largos años de dolor y sufrimiento mientras otros fallaban y eran olvidados. Miran con desprecio a aquellos cuya fuerza de voluntad es débil y los castigan sin remordimiento. A su primarca, Ferrus Manus, se le considera un fuerte y firme guerrero, el salvador de su gente. Ferrus Manus acabó con la oscuridad del planeta Medusa y se convirtió en la resplandeciente luz de su gente. El cielo, que había permanecido en tinieblas tras las calamidades acontecidas en los tiempos de los antiguos, se rasgó cuando Ferrus cayó a toda velocidad envuelto en un infierno de luz. Ferrus viajó por todo Medusa hasta que se convirtió en una persona conocida por todos y que, a su vez, conocía el planeta mejor de lo que nunca antes nadie lo había conocido. Viajó a zonas que el resto de hombres habría considerado inaccesibles. Subió a las montañas más altas y nadó por los más profundos océanos, siempre intentando ir más allá de sus límites y alcanzar niveles de fuerza y resistencia inconmensurables. La fuerza de sus brazos no conocía límites y lo demostro en innumerables pruebas y retos físicos. Su fuerza y su furia le hicieron famoso y temido entre los clanes, que conferían gran importancia a ambas cualidades y lo adoptaron unánimemente como uno de los suyos. Al contrario de otros primarcas, nunca intentó acabar con los conflictos que existían entre clanes, ya que consideraba que sus enfrentamientos eran sanos y fortalecedores. Siempre se mantuvo neutral y nunca tomó parte en ninguno de estos conflictos para no favorecer a un clan más que a otro. La más famosa y heroica historia de Ferrus fue su titánica batalla contra Asirnoth, la Gran Sierpe de Plata,la cual era de un material como hierro vivo. Ferrus estubo días golpeando a la bestia sin resultado, pero gracias a su fé y determinación, finalmente le dió muerte manteniendolo sumergido en un río de lava, para lo que tuve que sufrir horribles quemaduras que aguantó estoicamente. Cuando sacó sus brazos de la lava, la sierpe ya no respiraba. Sin embargo, sus manos se habían fundido con el metal viviente de la criatura, un metal tan flexible como la carne y tan duro como la ceramita. Tras sus viajes, volvió a los clanes con nuevas y fantásticas ideas que explicó a todos los que quisieron escucharlas. Construyó extrañas y poderosas armas y herramientas de metal dándoles forma con sus propias manos. Enseñó a los clanes unas maravillas que nunca antes hubieran creído posibles. Fue un tiempo de progreso para Medusa; la civilización de los clanes avanzó a gran velocidad y sus integrantes se hicieron cada vez más fuertes y orgullosos. Hasta que un día, los cielos de Medusa se abrieron de nuevo, dando paso a la llegada del Emperador, se dice que Ferrus lo reconoció como a un igual y subió a la montaña y le retó en combate aún a pesar que ambos se encontraban en fuerza equivalente, no se sabe como acabo el enfrentamiento, pero cuando ambos bajaron de la montaña, el lazo y el mutuo respeto que ambos se profesaban eran irrompibles. Así nacieron las manos de Hierro, las cuales combatieron con valor por toda la galaxia acabando con todo aquel que se opusiese a la palabra del Emperador, ya que solo aquellos que le desearan algún mal a la Humanidad rechazarían sus enseñanzas divinas.

Durante la Herejía de Horus, las noticias llegadas de la traición de Horus fueron recibidas con un ataque de ira por parte de los Manos de Hierro y de su primarca.Estaban indignados por la debilidad de aquellos a los que hasta hace nada habían llamado hermanos. Su Cruzada Sagrada los había llevado hasta un punto muy remoto de la galaxia y Ferrus estaba que echaba humo por encontrarse tan lejos del epicentro de la Herejía. Sin embargo, movidos por una ira justiciera, los Manos de Hierro pusieron rumbo con sus naves a Istvaan V, donde el traidor señor de la guerra estaba reuniendo sus fuerzas. Ferrus sintió una gran desazón por la Humanidad al ver que incluso el que había sido el más devoto hermano de batalla se había desviado de su camino. Se enfureció al ver los defectos de sus congéneres; menos a los integrantes de su legión, a todos los pasó a considerar susceptibles de tener un comportamiento débil. Se tornó incluso más estricto con él mismo y con sus hermanos y pasó a entrenarse contra la peligrosa fragilidad en todas sus formas.Ferrus eligió las naves más rápidas de la legión y, junto con sus tropas más veteranas, se adelantó al resto de su legión para llegar lo antes posible a Istvaan V. Tal y como habían temido, la mayor parte de la flota llegó demasiado tarde como para tomar parte en el ataque y nada más llegar conocieron aterrorizados la noticia de la traición con la que había sido recibido el ataque de su primarca. Ferrus y sus veteranos se unieron al asalto que estaban llevando a cabo seis legiones más. Ferrus se puso al mando del ataque junto con otras dos legiones, que sufrieron muchísimas bajas cuando entraron en la atmósfera del planeta con la intención de desembarcar. Las cuatro legiones que apoyaban el ataque inicial se volvieron de improviso contra el flanco desprotegido de los lealistas en una traición imposible de prever. Esta acción supuso el final de estas legiones, que fueron masacradas en batalla. Lo que le sucedió al primarca Ferrus sigue siendo un misterio. Se sabe que cuando las legiones dejaron ver su verdadero rostro, Ferrus se dio cuenta de su inminente derrota y lanzó un ataque con furia renovada tan desesperado como estaba por llegar a enfrentarse a Horus. El número de Manos de Hierro era pequeño y no podían apoyar el ataque de Ferrus, aunque murieron intentándolo. Los Manos de Hierro nunca han perdonado a los Salamandras ni a la Guardia del Cuervo no haber seguido sus órdenes. Piensan que, si lo hubieran hecho, Horus habría caído y habrían conseguido sumir a las tropas del Caos en la confusión.

Refugiándose en su ira, los Manos de Hierro han usado esta emoción para fortalecerse ante los peligros que supone la fragilidad. Esto se ha convertido en la fuerza que los guía y utilizan todos los medios a su alcance para destruir todo síntoma de debilidad que percibían tanto en los demás como en ellos mismos. Tienen este comportamiento sin sufrir remordimiento alguno, puesto que consideran que bendicen a la Humanidad librándola de tal lacra.

El planeta Medusa es un severo reino sumido en constantes tinieblas y situado demasiado cerca del Ojo del Terror. El sol casi nunca consigue abrirse un hueco entre sus oscuros y polucionados cielos, ya que estos siempre están revueltos sobre una tierra cosida por cadenas montañosas heladas, entre las cuales se encuentran dispersos diversos géiseres y volcanes en actividad. El paisaje cambia constantemente, puesto que las placas tectónicas crean y destruyen casi igual de rápido, nuevas montañas y océanos.

La gente de Medusa pertenece a una raza resistente que prospera a pesar del ambiente hostil en el que vive. Se encuentran en guerra constante con los elementos y con ellos mismos, ya que compiten por la supervivencia y por los pocos recursos que existen en el planeta.

El particular odio de los Manos de Hierro por cualquier forma de debilidad ha tenido efecto en su doctrina de combate. Este odio se extiende incluso a la forma física y llegan a encontrar una debilidad en su propia psique alterada genéticamente. Toda fragilidad descubierta es erradicada de cualquier manera posible. Esto ha desembocado en una especie de devoción por lo mecánico muy cercana al celo y a la devoción que siente el Adeptus Mechanicus. Un cuerpo débil se puede romper con facilidad o caer en las tentaciones de la carne; esta es su creencia y lo que los Manos de Hierro más odian y temen. Consecuentemente, cuanto más duro y cuanto más mecánico sea un cuerpo, menos espacio habrá para los fallos y la fragilidad.

El intenso y fanático odio por la debilidad demostrado por los Manos de Hierro podría hacer pensar que esconde un miedo enraizado hacia la forma física que, en realidad, es evidente en el capítulo. Este miedo parece incrementarse a medida que el Marine Espacial madura y el resultado es una mecanización cada vez más extrema de su cuerpo. No está claro de dónde proviene este miedo, aunque está extendida la creencia de que poseen algún defecto genético que lo provoca. No obstante, parece que este defecto se mantiene bajo control (o al menos oculto) gracias a las mejoras mecánicas que estos Marines Espaciales llevan a cabo para obtener una mayor resistencia.


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Re: ++Capítulos de Marines Espaciales++

Mensaje  Argös Sveindjørn el Dom Oct 11, 2009 10:33 pm

Ángeles Sangrientos

En su día, los Ángeles Sangrientos eran considerados la más bendecida de todas las legiones del Adeptus Astartes, ya que poseían el valor y el poder de su primarca, Sanguinius. Pero durante la Herejía de Horus sufrieron un gran golpe: la pérdida de su padre angelical. Su muerte fue tan terrible que dejó una cicatriz en todos y cada uno de los miembros de la legión y, desde aquel oscuro día, se murmura que los Ángeles Sangrientos portan una terrible maldición en la sangre.

Los habitantes del desolado planeta Baal no fueron nunca lo suficientemente avanzados culturalmente como para guardar anotaciones escritas de su historia. No obstante, la tradición oral de la tribu baalita conocida como La Sangre describe las alas del niño Sanguinius desde el momento en que fue hallado, en el lugar conocido como La Cuna del Ángel. Sin duda, Sanguinius era una criatura angelical en cuerpo y alma. Se desconoce la historia de la tribu hasta el descenso de Sanguinius. Hay que asumir que se trataba de una típica tribu de Baal Secundus, un miserable grupo de personas sin dioses ni creencias que luchaba para salir adelante en un planeta tan inhóspito. Secundus tiene niveles de radiación que acabarían con un hombre desprotegido en cuestión de segundos. Por tanto, es normal que, cuando los integrantes de La Sangre encontraron tendido sobre las ardientes arenas un inmaculado querubín a salvo pero desnudo y con unas minúsculas alas plumadas, pensaran que se trataba de un mutante.
unque los detalles de la infancia de Sanguinius se han perdido en el tiempo y la memoria, los sucesos más notables de su infancia han sido contados una y otra vez. Una de estas historias cuenta que, antes de que hubieran pasado tres semanas desde su hallazgo, ya tenía la apariencia de un niño de varios años y era capaz de andar perfectamente. Demostró esta capacidad cuando escapó a la vigilancia a la que le sometía la tribu. Cuando sus guardias lo encontraron, el niño se había adentrado en la guarida de un escorpión de fuego baalita, un grotesco depredador que tiene dos veces el tamaño de un ser humano. El infante desarmado acabó con el escorpión pese a que este le clavó varias veces su gran aguijón y le inoculó grandes cantidades de veneno. Al igual que el resto de Primarcas, Sanguinius alcanzó un gran tamaño, como sus alas. Estas eran tan blancas y virginales como las de un cisne, pero fuertes como las del Águila Imperial. Con ellas volaba por encima de los aterrorizados y devotos habitantes de Baal. Solo un año después de que fuera encontrado en La Cuna del Ángel, Sanguinius era ya más alto que ninguno de los hombres que nunca se hubiesen visto en Baal o en sus lunas. Sus formas eran perfectas y su belleza era tal que muchos no se atrevían a mirarlo por si su visión cegaba su impura mirada. Podía caminar bajo los más duros rayos del sol mientras su familia adoptiva tenía que parapetarse de ellos con unos pesados trajes antirradiación. Podía abrirse camino entre las rocas con sus propias manos, paralizar a un animal con su mirada y elevarse en los cielos para echar un vistazo desde los aires tal y como lo haría un dios.

Sanguinius pronto llegó a lo más alto de la sociedad de Baal Secundus y, bajo su liderazgo, las tribus baalitas pura sangre se unieron para combatir a los mutantes que se habían extendido como una plaga por Baal. Aunque eran muchos menos, los pura sangres ganaron la guerra contra los desalmados mutantes. El divino y perfecto liderazgo de Sanguinius, junto con su absoluta maestría en el combate cuerpo a cuerpo, acabó con la epidemia que amenazaba con infestar todo Baal Secundus. En batalla, su ira era total e imparable. Y pasó lo inevitable: Sanguinius empezó a ser adorado como un dios por sus seguidores. Pensaban que el paraíso aguardaba a todos aquellos que siguiesen los pasos carmesíes del Ángel.
Y fue así como, cuando el Emperador llegó a Baal, su hijo perdido se sentaba en la cabecera del Cónclave de la Sangre. Cuando el Emperador se acercó a él, Sanguinius reconoció inmediatamente al Emperador. Muchos piensan que la habilidad de Sanguinius para ver el futuro le había avisado de la llegada del Emperador, lo que explicaría su reacción. Cayó a sus pies mientras lágrimas de cristal corrían por sus mejillas. Donde estas caían, crecían flores de alabastro sobre la arena de Baal Secundus. Emperador le obligó a que se levantara y le mirara a los ojos. Vio que su hijo era puro de obra y pensamiento y que poseía parte de su propia fuerza y nobleza.
Así fue como nacieron los Ángeles Sangrientos bajo el abrasador sol de Baal.

La historia imperial relata cómo entonces el Emperador tomó a Sanguinius y a sus mejores guerreros y se los llevó consigo a la Gran Cruzada, donde los convirtió en un Capítulo de Marines Espaciales en toda regla. A los baalitas se les implantó la pura y preciosa semilla genética de su Primarca. Tras una bendición tal, ningún hombre podría fallar y los Ángeles Sangrientos unieron sus fuerzas a aquellos que ya combatían en la Gran Cruzada.

De entre los capítulos leales, fueron los Ángeles Sangrientos quienes más sufrieron los efectos de la Herejía de Horus, pues el trágico destino de su primarca ha marcado a la legión desde entonces. Él solo contuvo desde las almenas a los demonios que pretendían entrar en el Palacio del Emperador. Llegó un momento en el que tuvo que utilizar sus manos desnudas para acabar con sus adversarios. Las clavaba en el pecho del enemigo y extraía sus corazones aún palpitantes. Aunque su cuerpo estaba completamente manchado de sangre, sus alas se mantuvieron impolutas en todo momento. Aunque murieron cientos de Ángeles Sangrientos, causaron un mar de bajas como nunca antes se había visto. Muchos relatan cómo un brillante halo de luz bañaba a los hijos de Sanguinius mientras su primarca volaba por encima de los enemigos acabando con ellos con una espada de fuego. Pero fue en la barcaza de Horus donde Sanguinius prestó su mayor servicio al Emperador. Cuando se vio victorioso, Horus se sintió complacido mientras contemplaba la batalla desde el puente de mando de su leviatán. Quería ser testigo de excepción de la derrota del Emperador, hacer que se arrodillara ante él antes de tomar su vida. Estaba tan cegado por la satisfacción que, cuando sus tropas consiguieron entrar en los corredores de palacio, Horus bajó las defensas psíquicas que protegían su navío. El Emperador, junto con Sanguinius, no tardó ni cinco segundos en teleportarse al interior de la barcaza. Sanguinus y Horus se batieron en lucha psíquica. Horus, en su ilimitada maldad, se aseguró de que la muerte de Sanguinius fuese la más dolorosa y enloquecedora que pudiera sufrir. El asalto psíquico del señor de la guerra no solo se sintió en toda la galaxia, sino que ha trascendido el paso del tiempo y resuena en las mentes de sus hijos. El sacrificio del primarca duró lo suficiente como para que el Emperador pudiese alcanzar al Traidor, al que ajustició, no sin que esto le costase un alto precio. El dolor infligido al Primarca fue de tal envergadura que todos sus hijos, sin excepción, lo sienten en su corazón.
Así es como los Ángeles Sangrientos pasaron a estar malditos y lo están aún hoy en día.

No se puede confiar en que estas compañías vayan a comportarse tal y como lo harían las de los Ultramarines o los Puños Imperiales, puesto que la fuerza de la maldición que portan en la sangre puede convertir al más taciturno veterano en el guerrero más fanático, deseoso exclusivamente de acabar con el enemigo y acallar su sed de sangre. La Rabia Negra puede poseer a un Ángel Sangriento incluso durante el combate, se trate de un devastador o del conductor de un Vindicator. Por tanto, nunca se sabe si un contingente de Ángeles Sangrientos acatará las órdenes y mantendrá la posición.



Última edición por Argös Sveindjørn el Dom Oct 18, 2009 1:36 am, editado 2 veces

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Re: ++Capítulos de Marines Espaciales++

Mensaje  Argös Sveindjørn el Lun Oct 12, 2009 8:48 pm

Guardia del Cuervo

a Guardia del Cuervo, Capítulo 19, fue fundada en los últimos años de la Gran Cruzada. El Emperador y sus Legiones llegaron a Deliverance, un mundo selvático en el extremo occidental del Segmentum Obscurus. Los escáneres orbitales descubrieron una única Ciudad Colmena de proporciones enormes, pero sin defensas de ningún tipo. Equipos de investigación liderados por el propio Emperador aterrizaron para descubrir habitantes humanos y artefactos de la Era Oscura de la Tecnología. Las máquinas no eran empleadas por los nativos, que vivían en comunidades tribales al pie de las gran pirámide. Las comunicaciones iniciales con los lugareños proporcionaron la historia reciente del planeta a los investigadores. De acuerdo con esas historias, el planeta se había librado recientemente de la dominación de los habitantes de la Ciudad Colmena, que empleaban a las tribus como mano de obra esclava. Los pueblos que vivían alrededor de la gran ciudad habían sufrido semejante estado durante siglos, hasta que el jefe de una de las tribus, Corax, las unió alzándolas en rebeldía. En el primer ataque muerieron miles de esclavos , entre ellos la familia adoptiva de Corax. Con el rostro pálido, Corax estuvo largo rato mirando al vacío, y luego con movimientos bruscos se acercó a su estante de armas. Cogiendo sus jabalinas y su espada, abandonó la estancia. Los exploradores fueron los primeros en ver en la oscuridad de las salas el primer destacamento de las fuerzas de la ciudad, desmembrados por una fuerza inimaginable. Éste fue el primer acto de lo que las tribus llamaron La Venganza. Corax, ciego de furia por las muertes de su familia y su pueblo, comenzó una guerra de un solo hombre contra la Ciudad. Acechó en las avenidas en silencio, descendiendo de los pozos de ventilación para masacrar a todos los hombres con los que se cruzaba. Batallones enteros cayeron ante su espada mientras ascendía más y más por la ciudad llevando la muerte a todas partes. Los exploradores lo siguieron hacia lo alto de la cúpula y fueron ellos los que contaron con detalle su batalla final. Como una fuerza de la Naturaleza Corax se abrió camino por entre la élite de los guerreros de la ciudad para enfrentarse al gobernante de la ciudad, Lord Cortez. Con sus guardaespaldas muertos o huidos, estaba atrapado en sus propias habitaciones. Cortez se encontraba apuntando una pistola láser al pecho del jefe tribal cuando los exploradores entraron. Antes de que pudiesen actuar, el cruel líder le disparó en pleno pecho. La lanza luminosa le impactó en el centro de su cuerpo, quemando un brillante agujero a través de él. Pero Corax no cayó. Cubierto de heridas por sus batallas a lo largo y ancho de la Ciudad Colmena, miró a los ojos a Cortez y dijo: 'La venganza no termina con la muerte'. Los ojos del dictador se abrieron de par en par cuando el brazo del Primarca se alzó y cayó de nuevo para decapitarlo limpiamente. Después de esto Corax desapareció internandose en la jungla. Sintiendo curiosidad sobre este jefe perdido Corax, y quizás presintiendo su verdadera naturaleza, el Emperador ordenó una búsqueda masiva. Los nativos, aunque suspicaces por el despliegue tecnológico de la fuerzas Imperiales, los condujeron al lugar donde su familia había sido asesinada. Era el único lugar que se les ocurría para empezar a buscar. Contra el consejo de sus ayudantes, el Emperador buscó en solitario por toda la zona de selva que según los tribales había sido el hogar del gran Jefe. Fue allí, entre los humeantes claros de la jungla, donde una lanza se clavó a escasos centímetros de la cabeza del Señor de la Humanidad. Girándose bruscamente, vio una figura humana gigantesca, de pelo color cuervo, con una basta espada en su mano. El Emperador reconoció a su hijo, pero antes de que pudiese hablar el bárbaro se abalanzó sobre él. Incapaz de hacer otra cosa, el Emperador golpeó con su mente, despedazando la espada que llevaba su atacante. Los ojos del Primarca se abrieron como platos y cayó de rodillas. Como un poseído, el impredecible Primarca comenzó a hablar como si hubiese caído en trance. Suplicó el perdón del Emperador, diciéndole que había tenido visiones en las que se le había anunciado su llegada. Explicó que un espíritu le había hablado, anunciándole que llegaría un gran pájaro del cielo, con el poder de matar con la mirada. Dijo que era el poder del sol, de las estrellas y de todo el cielo. Que entonces se lo llevaría al mundo de los espíritus, donde se uniría a su familia, su verdadera familia. Allí, en el bosque, el Emperador perdonó a su hijo por el ataque y le explicó sus verdaderos orígenes. Corax acompañó a su creador de vuelta a la gran nave que orbitaba sobre el planeta. En Deliverance quedaron muchos misioneros y predicadores que ayudarían a reconstruir la infraestructura y educación del populacho. Corax recibió más tarde el mando de la 19ª Legión de Marines Espaciales, que fue llamada la Guardia del Cuervo.

La legión de Corax fue una de las 3 legiones prácticamente aniquiladas en Istvaan V, después de esta derrota la legión no pudo intervenir prácticamente a lo largo de la cruzada, Corax intentó recomponer la legión de forma apresurada para ayudar al imperio, con nefastos resultado ya que muchas de las semillas degeneraron en monstruos, aun así Corax acuciado por la necesidad de hacer algo durante la Herejía utilizó a estos monstruos para pelear contra los guerreros de hierro, con resultados especialmente letales, aún rozando la propia herejía.

Ante el asalto a Terra los Cuervos llegaron apresuradamente en ayuda de su señor. Los Ultramarines y los Lobos Espaciales les habían precedido y los Marines del Caos estaban siendo empujados de vuelta al área conocida como el Ojo del Terror. Lleno de amargura por haber fallado a su voto de proteger al Emperador, el Primarca llegó en audiencia al Trono Dorado. Allí, entre su verdadera familia, el Primarca de la Guardia del Cuervo juró venganza contra los asesinos de su padre. Rogal Dorn, Jaghatai Khan, Ferrus Manus y Vulkan estaban presentes en tal ceremonia. Roboute y Russ estaban persiguiendo aún a los traidores. Fueron los últimos en ver a Corax con vida, y las palabras exactas que se pronunciaron sólo están vivas en sus recuerdos. A la mañana siguiente el Alas de Oscuridad, la nave insignia de Corax, junto con la 1ª Compañía de la Guardia del Cuervo, hicieron un salto a través de la Disformidad hacia el Ojo del Terror. Corax no compartió sus planes con ninguno de sus hermanos, pero los demás Primarcas susurraban que el Cuervo (apodo informal por el que llamaban a Corax) había comenzado otra guerra en solitario. Ni el Primarca ni los Marines que lo acompañaron fueron vistos de nuevo jamás. Después de diez años Roboute Guilliman, el primer Alto Señor de la Tierra, los declaró oficialmente desaparecidos.

Aunque el múndo natal de Corax es Deliverance, debido a la inestabilidad de la semilla genética de la Guardia Cuervo y alos experimentos de Corax, gran parte de la semilla ha sido irreparablemente dañada. Ahora, gran parte de su material genético procede de las cantidades almacenadas en Terra. Esto significa que el ciclo de reclutamiento para la Guardia es mucho más lento que los demás capítulos y un menor número de candidatos a la Guardia pueden demostrar la posibilidad de sobrevivir a la modificación genética. Esto significa que el capítulo es corto, y en pocas ocasiones dispone de la total de los efectivos de sus compañías.

La Guardia cuervo es conocida por golpear los puntos débiles en las defensas enemigas mediante atáques rápidos con el objetivo de que los conflictos duren lo mínimo posible. La Guardia del cuervo desprecia el concepto de la imprudencia temeraria de las cargas frontales contra el enemigo. Esto es lo que diferencia sus tácticas de los Ángeles sangrientos o los Lobos espaciales. La Guardia del Cuervo depende en gran medida de sus exploradores para identificar las posiciones enemigas y guíar de forma acertada sus rápidos asaltos. Debido a esto hacen un amplio uso de escuadras de asalto. La escuadras tácticas a menudo son desplegados a través de thunderhawks o cápsulas de desembarco. El arma favorita de los comandantes de la guardia son las cuchillas de energía, es habitual que los líderes de la guardia se equipen con retroreactores y un par de cuchillas de energía. La Guardia del CUervo siente un odio feroz contra le Legion Alpha de Alpharius y se desvian de cualquier curso de acción para ser destinados a cualquier conflicto en el que participen.


El soldado que sale en la imagen es un exterminador no un soldado raso,

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Re: ++Capítulos de Marines Espaciales++

Mensaje  Argös Sveindjørn el Mar Oct 13, 2009 3:33 pm

Salamandras

EL capítulo nº18 de los salamandras, son promovidos de entre la población de Nocturne, un planeta volcánico en el cual las condiciones de vida son extremas. Estas condiciones conforman guerreros físicamente resistentes y de una mente rígida y tenaz, los candidatos ideales para engrosar las filas del adeptus astartes.

Vulkan fue el primarca que tras la conspiración del Caos acabo en Nocturne, el mundo volcanico. El primarca fue hallado una mañana por el herrero N'Bel en el pátio de su herrería. Durane décadas la población de Nocturne había sido acosada por incursores piratas Eldar, que asolaban los pequeños asentamientos de Nocturne y esclavizaban a los niños de los mismos. Los sabios habían profetizado la llegada de un salvador que descendería de los cielos para librar a Nocturne de los decadentes Eldar. N'Bel reconoció enseguida la grandeza del niño encontrado. Le llamó Vulkan, igual que el primer rey de las salamandras, los lagartos giganes que vagan por Nocturne, y lo acogió como hijo propio. Fué durante el cuarto año de Vulkan en Nocturne cuando los piratas Eldar atacaron su ciudad, en un nuevo intento de pillaje y esclavización. Vulkan llamó a los ciudadanos que se escondían en bodegas y áticos y poniendose al frente de los mismos inició la defensa de la ciudad. En la batalla final contra los piratas, Vulkan armado únicamente con dos martillos de herrero mató a mas de 100 alienígenas. Los Eldar huyeron de la ira de Vulkan y la historia del triunfo sobre los eldar recorrió rápidamente todo Nocturne. Pronto los jefes de las 7 ciudades mas importantes viajaron a rendir homenaje a Vulkan, agradecidos por su ejemplo en la lucha contra los Eldar. Juraron no volver a huir del enemigo y presentar batalla. Desde entonces los habitantes de Nocturne y por ende los marines del capítulo de los salamandras son famosos por su inamovible caracter. Resulta imposible hacer huir a un ejercito de Salamandras, es necesario destruirlos completamente para superarlos en batalla. Dentro de las celebraciones por la victoria sobre los Eldar se decidió organizar un torneo de habilidades físicas, con armas y artesanías. Durante esa celebración apareció un extranjero, su tez era pálida y sus ropas extravagantes. Anunció que podía vencer a cualquiera en cualquier tipo de lid. La gente estalló en carcajadas, creyendo que nadie podía superar a Vulkan en las pruebas, pero Vulkan no reía, había algo en el extranjero que le resultaba familiar y le decía que era muy capaz de cumplir lo que decía. Vulkan y el extranjero juraron que el que perdiera debería obediencia al ganador. Las competiciones se desarrollaron durante ocho días. En la prueba de levantamiento de Yunque,los participantes debían levantar un Yunque sobre su cabeza y aguantar durante hora y media, Vulkan y el extranjero llevaron a cuestas sus yunques durante día y medio antes de que los jueces decidieran el empate, lo mismo ocurriría prueba tras prueba hasta llegar a la prueba final, "la caza de la salamandra".

Ambos contendientes disponían de un día y una noche para forjar un arma y cazar la salamandra mas grande posible. La canción de los martillos con sus ecos metálicos resonó sin pausa durante un día completo, ninguno de los dos se tomo un descanso. Cuando el sol de Nocturne se levanatara buscarían en las mas altas cumbres pistas de las salamandras gigantes.

Vulkan decidió que escalaría a la cima del monte DeathFire donde habitaban los mas grandes FireDrakes, bestias de varias toneladas de peso. El extranjero dijo que haya donde fuera Vulkan el iria también. Los dos ascendieron a la cima con asombrosa rapidez. Pronto dejaron de estar a la vista del asentamiento al superar la línea de las nubes, pero pronto se empezó a oir el estruendo de la batalla y las llamas de los firedrakes tiñeron las nubes de carmesí. Fue Vulkan el primero en encontrar su presa, abatiendola con un poderoso golpe del gran martillo de plata que había forjado entre los hombros de la misma. El extranjero con su gran espada de doble filo abatió una pieza mas grande que la de Vulkan y comenzo a perseguirlo en el descenso del DeathFire.

De repente la mala suerte hizo presa en Vulkan, el monte DeathFire, explotó en una violenta erupción. Vulkan fue lanzado al borde de un precipicio, donde permaneció aferrado con una mano mientras con la otra sujetaba la salamandra muerta, Vulkan estaba determinado a mantener su pieza por encima de todo.

Fue entonces cuando apareció el extranjero al otro lado del río de lava, llamando a Vulkan. Vulkan contestó y pudo ver que la presa del extranjero era mayor que la suya. Vulkan debilitado por la dura pugna durante la semana de competiciones comenzó a flaquear, pero era demasiado orgulloso para pedir ayuda. El estranjero utilizó su presa para improvisar un puente sobre el rio de lava, y así alcanzar a Vulkan y ayudarle a trepar sobre el precipicio. Tras salvar a Vulkan la pieza cobrada por su competidor se hundió en la lava.

Cuando los dos llegaron al asentamiento los jueces declararón ganador a Vulkan ya que el extranjero no traía presa alguna, la multitud rodeó a Vulkan aclamándolo, pero este les hizo callar, se volvió hacia el extranjero y doblando la rodilla, dijo, "Cualquier hombre que valora la vida por encima de la gloria merece que yo esté a su servicio". En ese momento el extranjero reveló que era el Emperador, que Vulkan era su hijo y que Nocturne sería desde ese momento el mundo natal de la legión XVIII de los marines espaciales.

Durante la Herejía de Horus, el papel de las Salamandras no es muy conocido junto con los Manos de Hierro y la Guardia de cuervo, formaron la primera oleada de legiones que atacaron a Horus en Isstvan V, y fueron traicionadas por sus hermanos. Despues de la masacre de Isstvan V, las tres legiones leales quedaron inutilizadas para apoyar al Emperador durante la herejía y pasaron este periodo intentando recomponer sus filas.

Los Salamandras provienen de un sistema planetario binario en el límite oeste del segmentum Ultima. Los dos mundos, Nocturne y su luna gigante Prometeo, que la orbita con una órbita errática que causa una actividad tectónica masiva sobre toda la corteza de Nocturne. Nocturne está sembrado de cadenas de volcanes activos y sufre frecuentes terremotos.

Los salamandras siguen las doctrinas normales del Adeptus Astartes, con pequeñas variaciones para compesar sus propias características físicas y mentales. Muestran preferencia por los intercambios de fuego a corta distancia, usando gran cantidad de armas de fusión y lanzallamas para debilitar los objetivos con armadura y destrozar a los enemigos con poca armadura.

La organización del capítulo la estableció Vulkan cuando juró lealtad al Emperador. Cada compañía fue asociada a cada una de las siete ciudades mas importantes de Nocturne, cada una comandada por el Capitán de ese asentamiento. Esta organización sigue estando vigente, aunque desde la desaparición de Vulkan algunos miles de años después de las legiones fundadoras, al Capitán de la Primera Compañía se le ha dado el papel de maestre del capítulo.


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Re: ++Capítulos de Marines Espaciales++

Mensaje  Argös Sveindjørn el Miér Oct 14, 2009 11:45 am

Puños Imperiales

Los Puños Imperiales son uno de los capítulos más respetados del Adeptus Astartes. No solo es ejemplar su absoluta lealtad al Emperador, sino también su buena relación con todas las instituciones del Imperio. No obstante, es la reputación que se han ganado entre los enemigos del Imperio lo que les reporta mayor satisfacción. Han obtenido honores de batalla contra ocho grandes razas alienígenas y han sido un instrumento indispensable a la hora de mantener el Imperio unido en sus peores momentos. Además, tuvieron el honor de ser uno de los capítulos que defendió el palacio del Emperador en la mayor batalla que aconteció durante la Herejía de Horus.

Desgraciadamente se desconoce practicamente nada de Rogal Dorn, primarca de los Puños Imperiales. Su presencia aparece con la llegada de Rogal Dorn a mano de los mandos de Phalanx, la gran estación móvil que terminaría convirtiéndose en la fortaleza monasterio de los Puños Imperiales. El navío era su regalo para el Emperador (una nave como esa no había sido vista desde la Era Siniestra de la Tecnología). Tenía el tamaño de una pequeña luna, su puerto principal podía albergar una docena de cruceros y su superestructura consistía en un alto y denso bosque de agujas y capiteles entrelazados mediante contrafuertes que flotaban en el aire. Brillaba como una pequeña estrella, como un precioso tesoro en un momento tan dramático como el de la Gran Cruzada. El Emperador recibió a Dorn como correspondía y le puso al mando de la Séptima Legión de Marines Espaciales, los Puños Imperiales; luego, le devolvió Phalanx para que la utilizara como fortaleza monasterio del capítulo. La Séptima Legión había efectuado muchos reclutamientos en Inwit y más del 70% de sus fuerzas consistía en aspirantes. Los Puños Imperiales formaban un núcleo compacto, puesto que los Hermanos de Batalla y su primarca se habían puesto al servicio del Emperador en una época muy temprana y el lazo de unión entre ellos se había hecho muy fuerte. Nacidos de la misma semilla genética, primarca y legión mostraban la misma inflexible disciplina y un riguroso sentido del orden.

El puñado de Hermanos de Batalla de Terra trajo con ellos una tradición de duelos de honor que fue abrazada rápidamente por el resto de la legión. Los hermanos todavía llevan a cabo duelos a espada según aquellas convenciones. Nadie recuerda la antigüedad de este ritual de combate, pero sigue uniendo a los hermanos, otorgándoles honor y recordándoles su origen terráqueo incluso cuando están lejos de casa. Durante todo este tiempo, Rogal Dorn no buscó ningún trato de favor y se guió según los preceptos de la verdad, el coraje y la humildad más que cualquier otro primarca. Aunque a algunos primarcas les molestaba su proximidad al Emperador, la mayoría lo tenía en gran estima. La fuerte enemistad entre Dorn y Perturabo, Primarca de los Guerreros de Hierro, era la más destacada excepción. Una de las cualidades de Dorn era que siempre decía la verdad.
Dorn era famoso por su frase: "Quiero reclutas, no vasallos" y estaba contento de mantener su legión como una unidad militar, sin ninguna de las responsabilidades civiles que entrañaba un mundo natal.

Durante la Herejía de Horus, cuando la Masacre de Istvaan demostró hasta qué punto había llegado la traición de Horus, el Emperador estaba en Terra, acompañado por el fiel Rogal Dorn y decidido a impedir que Horus reclamara el trono sin ninguna oposición. Junto con los Cicatrices Blancas y los Ángeles Sangrientos, los Puños Imperiales llevaron a cabo una heroica defensa del palacio del Emperador que ha pasado a la historia. Cuando todo parecía perdido, acompañaron al Emperador en su última batalla a bordo del navío de guerra de Horus. Fue Dorn quien descubrió los cuerpos del Emperador, Horus y Sanguinius después de que aconteciera el drama. Su dolor fue inmenso. Dorn siempre había sido noble y puro, pero en aquel momento se convirtió en un hijo vengador. Mientras los Ultramarines mantenían el orden en el Imperio, los Puños Imperiales dieron caza a los traidores y acabaron con sus fortalezas una tras otra. Dorn los dirigía, vestido de luto y abandonada su compasión habitual hasta que desapareciera todo estigma del mal.

LLos capellanes de los Puños Imperiales enseñan que Dorn sacaba su fuerza de la meditación. Durante siete días, resistió el guante del dolor hasta que recibió el regalo de una visión del Emperador. La fe de los Puños Imperiales flaqueaba ahora que el Emperador había muerto, aunque sabían que aún los observaba desde el Trono Dorado. Aunque los Puños Imperiales no podían servir al antiguo Emperador, podían servir al Emperador tal y como era ahora. Rogal Dorn decretó que los Puños Imperiales entrarían simbólicamente en el guante del dolor como una legión y saldrían, redimidos, como un capítulo. Dorn sabía que muchos de sus Hermanos de Batalla no querían crear nuevos capítulos tal y como pretendían los Ultramarines. Por cada capítulo mucho más fuerte, habría miles mucho más débiles. Abandonó Phalanx y condujo a todos los descontentos contra la guarida de los Guerreros de Hierro.

Como sus dudas habían desaparecido, Dorn se concentró en el enemigo que tenía delante. Perturabo era un maestro en fortificaciones y sus enseñanzas habían sido recopiladas por Guilliman en su codex. No obstante, Dorn siempre había sido tan buen estratega como Perturabo y, además, el alma honesta de los Puños Imperiales estaba indignada. Los Guerreros de Hierro se habían rebelado y habían perdido. Su señor estaba muerto y el Emperador todavía vivía. Aun así, se atrevían a mantener su estandarte ondeando sobre un mundo imperial. Dorn no iba a tolerar esto. Sin su cautela y planteamientos habituales, Dorn llevó a sus hombres hasta el corazón de las defensas de los Guerreros de Hierro. La batalla debería haber favorecido a los traicioneros combatientes de trincheras, pero los Puños Imperiales resistían. Anularon las emboscadas y fueron capaces de salir con vida de cada trampa. Rogal Dorn era un coloso que rechazaba personalmente cada ataque del que era objeto. Cuando se agotó la munición, los hermanos comenzaron a luchar con sus cuchillos, avanzando de trinchera en trinchera sin dar cuartel al enemigo. Finalmente, se hizo evidente que los Guerreros de Hierro no podían acabar con ellos. Pese a toda su habilidad y ferocidad, los Guerreros de Hierro carecían de la fe necesaria para efectuar el último sacrificio que exigía la victoria. En ese momento llegaron los Ultramarines, dirigidos por Guilliman, quien había considerado que la destrucción de Perturabo no compensaba la pérdida del propio Dorn.

La semilla genética de los Puños Imperiales es muy estable y nunca ha dado muestras de mutación. No obstante, han perdido algunas de las ventajas genéticas menores de los Marines Espaciales. Ya no poseen la membrana an-sus, que permite entrar en un estado de animación suspendida. Tampoco conservan la glándula de Betcher, que permite a un Marine Espacial escupir veneno a sus enemigos. A excepción de su peculiar e inexplicada necesidad de tallar los huesos de sus Hermanos de Batalla muertos, no han mostrado ninguna otra debilidad. Algo que ha llamado la atención es la utilización de un artilugio denominado "guante del dolor" para castigar las infracciones.

La doctrina de combate de Los Puños Imperiales se resume a "El dolor es el vino de la comunión con los héroes".


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Re: ++Capítulos de Marines Espaciales++

Mensaje  Argös Sveindjørn el Jue Oct 15, 2009 10:15 pm

Ultramarines

Desde los antiguos días de la Gran Cruzada, los Ultramarines han combatido en la vanguardia de los ejércitos del Emperador. Los Ultramarines son guerreros altamente disciplinados y valientes que han permanecido fieles durante diez mil años a las enseñanzas del sagrado Codex Astartes, la mayor obra de su primarca, Roboute Guilliman. Sus victorias se relatan desde en su mundo natal, Macragge hasta en las cámaras sagradas de Terra. Donde los enemigos de la Humanidad amenacen el Imperio, allí estarán los Ultramarines para combatirlos.

De entre las legiones de la Primera Fundación, solo la historia de los Ultramarines está relativamente bien documentada y existe una extensa información sobre la formación de este tan ilustre capítulo. Cuando Roboute Guilliman fue descubierto en Macragge, los eruditos imperiales obtuvieron la prueba más importante para llegar a determinar cómo sucedió todo.

Macragge es un rocoso e inhóspito mundo situado en la Franja Este de la galaxia. Tres cuartos de su superficie están cubiertos por sombríos afloramientos rocosos y el resto por brillantes océanos. Macragge ha sobrevivido a las peores catástrofes de la Era de los Conflictos; su industria ha permanecido intacta, se ha mantenido el contacto con los sistemas estelares vecinos y habitualmente viajan naves entre ellos. Las gentes de Macragge estaban gobernadas por dos reyes (o cónsules) y su palabra era ley. Violar sus leyes era una invitación a sufrir el más terrible castigo, pero los honestos eran recompensados y los capaces recibían puestos de poder. La vida en Macragge era dura y solo los más fuertes sobrevivían hasta la edad adulta. Nada más nacer, el Estado determinaba si un niño o niña eran lo suficientemente fuertes; y a los débiles se los abandonaba en la montaña. Ser un ciudadano de Macragge implicaba llevar una vida disciplinada, de abnegación y simplicidad.

La vida de los estudiantes era un infierno y solo los mejores sobrevivían. Con catorce años, tras ocho del más duro de los entrenamientos imaginables, los estudiantes se convertían en soldados. Este régimen castigador aseguraba que el poder militar de Macragge no estuviera por debajo de ningún otro y que los sistemas vecinos adoptasen el mismo método de entrenamiento. Mientras el resto de la galaxia amenazaba con volver a sumergirse en la Era de los Conflictos, Macragge y sus vecinos prosperaban y sus disciplinados ejércitos compuestos por guerreros duramente entrenados acababan, una y otra vez, con las invasiones alienígenas, los piratas y los humanos renegados.

La llegada de Roboute Guilliman fue un buen augurio para la gente de Macragge. Los escribas grabaron muchos acontecimientos extraños y un pasaje en el diario de Konor ofrece una pista significativa respecto al misterio que rodea a los primarcas de los Marines Espaciales. Estos escritos han sido preservados por los bibliotecarios de los Ultramarines y su palabra ha iluminado y dividido a los historiadores imperiales en igual medida. El Valle de Laponis era el lugar donde Roboute fue encontrado.

Roboute creció rápidamente, al igual que su capacidad para aprender; y en cuestión de unos pocos años aprendió todo lo que los hombres más sabios de Macragge, pudieron enseñarle. Con seis años, como era costumbre en los niños de Macragge fue arrancado de los brazos de su padre y enviado a los Barracones Agiselus, donde aprendió el arte de la guerra con una celeridad asombrosa. Sus conocimientos de filosofía, historia y ciencia eran mayores que los de cualquier otra persona viva, aunque su verdadero talento residía en su capacidad para la organización militar. Después de dos años, que Roboute continuase en los barracones de entrenamiento se convirtió en una pérdida de tiempo, ya que se trataba del más poderoso guerrero de Macragge. Podía vencer a cualquiera de sus instructores en combate cuerpo a cuerpo y nadie podía prever sus estratagemas en el campo de batalla.

Cuando Roboute ocupó su sitio entre los militares, Macragge estaba sumergido en un proceso de cambio. Konor era un gobernante querido, pero el otro cónsul, un hombre vano y celoso llamado Gallan, conspiraba contra él. En estos prósperos tiempos, Gallan y un grupo de los más ricos integrantes de la elite de Macragge se habían acomodado gracias al trabajo de sus esclavos y se oponían vigorosamente a las reformas propuestas por Konor, mediante las cuales se verían obligados a ofrecer mayor cantidad de comida a sus esclavos y proporcionarles una mejor acomodación. Konor también quería ampliar las leyes que forzaban a los ricos a contribuir a su ambicioso programa para ampliar y mejorar la ciudad principal del planeta. La reputación de Roboute era tan temible que Gallan sabía que no podría dar ningún golpe mientras el hijo de Konor estuviese en la capital, por lo que trazó un plan para mantenerlo alejado de la ciudad. Gallan repartió oro entre las tribus de Illyrium para que llevasen a cabo una serie de sangrientas incursiones en las comunidades norteñas de Macragge. Luego aconsejó a Konor que la pacificación de estas tribus sería una tarea perfecta para Roboute. Konor accedió; había estado buscando una tarea digna de su hijo y creía que esta era la oportunidad perfecta para demostrar que estaba listo para gobernar.

Roboute marchó hacia las indómitas tierras norteñas de Illyrium y llevó a cabo una brillante campaña contra las tribus. Después de ser derrotados, las tribus le contaron a Roboute del oro que Gallan había dejado en el Norte. Roboute reunió a sus hombres enseguida para marchar de vuelta al Sur, a la capital, pero en cuanto se acercaron a la ciudad divisaron densas columnas de humo que procedían de grandes fuegos.

Roboute dirigió a sus ejércitos hacia las puertas de la ciudad mientras avanzaba entre hordas de ciudadanos que huían del terror. La ciudad era presa de la anarquía total: soldados borrachos mataban a placer y los fuegos que la devoraban amenazaban con extenderse por todos lados. Un centenar de soldados pagados por Gallan bloqueaban las puertas del Senado, pero Roboute acabó con todos ellos y entró al edificio. Tras dejar a sus tropas fuera para que se enfrentasen a los borrachos, se abrió camino por el Senado hasta encontrar a Konor al borde de la muerte, con la daga de un asesino clavada en su corazón. Las últimas palabras de Konor fueron para desvelar la traición de Gallan y para implorarle que siguiera con sus obras. Los médicos hicieron lo que pudieron por el Rey Guerrero, pero la daga estaba envenenada y no fue posible salvarlo.

Con Roboute al mando, los rebeldes fueron rápidamente derrotados y el iracundo Primarca no tuvo piedad con ninguno de ellos. Gallan había huido del planeta, pero Roboute lo persiguió hasta darle alcance y lo llevó de vuelta a Macragge, donde lo encadenó y le dio muerte con la espada de Konor. Roboute asumió el papel de Rey Guerrero de Macragge y no tardó en destruir, no sin antes haberlos despojado de sus títulos y tierras, a todos aquellos que habían traicionado a su padre. Distribuyó las riquezas de esta gente entre sus seguidores y siguió con las obras que su padre había dejado a medias. Era, en todos los aspectos, un modelo perfecto de sociedad humana; y, cuando el Emperador tuvo noticias de esta utópica civilización, tomó un navío estelar hasta Macragge para conocer a este legendario rey. Cuando el Emperador se encontró con Roboute, llevaba una armadura con un águila en su centro y un yelmo de bronce. Portaba una resplandeciente espada de energía y saludó a Roboute como a un igual. Roboute reconoció al instante al Emperador a partir de la descripción que su padre había hecho de él en su diario y supo enseguida que acababa de encontrar a su verdadero padre. El Emperador quedó sorprendido por la prosperidad y fuerza de este mundo e inmediatamente lo designó como base de los Ultramarines. Los Ultramarines habían sido creados a partir de la plantilla genética de Roboute y establecieron su base en lo alto del Valle de Laponis, en el que empezaron la construcción de su fortaleza, justo en el lugar en que Roboute fue encontrado.

Cuando Horus se volvió contra el Emperador y sumió a la galaxia en la guerra civil más destructiva que jamás hubiera tenido lugar, los Ultramarines se encontraban trabados en combate en la parte más lejana de la zona sur de la galaxia. Sus éxitos les habían alejado de los ejércitos que Horus tenía en el nordeste y Guilliman no supo nada de la traición hasta que comenzó la batalla en Terra. Guilliman reunió su legión y la comandó hacia Terra. En su camino destruyó una flota rebelde que se dirigía a apoyar a Horus. La guerra estaba ganada para cuando los guerreros de Guilliman llegaron a Terra, pero el Imperio estaba en medio de un torbellino. La mitad de las legiones de Marines Espaciales se habían puesto de parte de Horus y el resto había sufrido graves bajas. Había muy pocos Marines Espaciales y nunca habían sido tan necesitados. El sagrado Codex Astartes empezaba a tomar forma bajo el liderazgo de Guilliman y sus doctrinas servirían para educar a toda fuerza de Marines Espaciales y para sentar las bases y fundamentos del poder militar convencional del Imperio.

El Codex Astartes sentó las doctrinas tácticas de las fuerzas de combate del Imperio y creció y evolucionó a lo largo de los milenios hasta convertirse en un masivo tomo que detalla desde las estrategias de batalla hasta las insignias de los uniformes de los diferentes tipos de escuadras. El cambio inmediato más importante fue el decreto de que toda legión sería dividida en unidades más pequeñas conocidas como capítulos. Uno de los capítulos mantendría el nombre y la heráldica original de la legión, mientras que el resto buscaría un nombre y una iconografía nuevos. Nunca volvería a recaer el poder de toda una legión de Marines Espaciales sobre un solo hombre. Algunas legiones se resistieron a poner en práctica este cambio y se negaron a acatar la orden de Guilliman, pero, cuando el asunto amenazó con convertirse en una nueva guerra civil, entraron en razón.

Roboute Guilliman siguió dirigiendo a los Ultramarines durante los siguientes cien años, hasta que sus guerreros y él se enfrentaron al Primarca traidor Fulgrim y a los Hijos del Emperador en el mundo de Thessala. Fulgrim había cambiado hasta el punto de resultar irreconocible. La noble persona que fuera antaño había muerto hacía tiempo, desde su ascensión a príncipe demonio de Slaanesh, y ahora estaba corrupto hasta la médula. Su cuerpo con forma serpentina tenía varios brazos y en cada uno de ellos portaba una espada envenenada. Nubes de humo de incienso envolvían a ambos primarcas mientras se enfrentaban en combate singular en los campos de Thessala. Nadie de quien estuvo allí aquel día puede decir a ciencia cierta qué pasó, pero, cuando las nubes de humo se disiparon, los Hijos del Emperador se habían ido y Roboute Guilliman yacía en el suelo inmóvil con una raya de sangre en su cuello. Ni siquiera el cuerpo celestial del Primarca pudo detener el veneno de Fulgrim y, mientras Guilliman moría, los apotecarios colocaron un campo de estasis en torno a su cuerpo y lo transladaron a Macragge. Desde este día, Roboute Guilliman permanece encerrado en este campo de estasis, inmóvil sobre el Trono de la Corrección que se alza en Macragge. Algunos dicen que las heridas del primarca se están curando, pero esto es claramente imposible en el interior de la burbuja del campo de estasis, en la que el tiempo permanece detenido. A pesar de esta evidencia, son muchos los que creen que esta historia es cierta y aguardan el momento en que Guilliman esté recuperado del todo.

Los mundos natales de los Ultramarines están situados en la parte sudeste del Ultima Segmentum. Mientras la mayoría de los capítulos tienen su fortaleza monasterio en un solo mundo, los Ultramarines controlan al menos ocho de los sistemas vecinos. Este colectivo de sistemas se conoce como Ultramar y, aunque cada uno tiene su sistema de gobierno, fuerza armada y cultura, todos buscan el liderazgo de los Ultramarines de Macragge.

Como corresponde al capítulo de Roboute Guilliman, los Ultramarines se adhieren rígidamente a los principios contenidos en el Codex Astartes. Durante diez mil años han combatido tal y como se describe en tan sagradas páginas. Puede que otros capítulos interpreten libremente las palabras de Guilliman, pero, para los Ultramarines, tal desviación es impensable. El Codex Astartes es un trabajo de inspiración divina, santificado por el propio Emperador, y los Ultramarines no ven razón alguna para apartarse de esta sabiduría. Las experimentadas lecciones de disciplina y autoconfianza que se enseñan a las gentes de Ultramar desde su nacimiento fortalecen su carácter para que el día de mañana se mantengan fieles a unas enseñanzas que tienen más de mil décadas.

Los Ultramarines están divididos en diez compañías, cada una compuesta por cien Marines Espaciales y dirigidas por un capitán. La primera compañía está formada por veteranos de batalla y es, invariablemente, la más poderosa del capítulo. También se trata de la única compañía capaz de desplegar guerreros equipados con armadura de exterminador.

La dura vida de Macragge convierte a sus habitantes en personas con unos valores marciales muy fuertes y con una naturaleza trabajadora. La disciplina, la autoconfianza y el honor son virtudes cardinales y a los niños de Ultramar se les enseñan estos valores desde su más tierna infancia. Luego, estos valores se refuerzan en las academias militares y, para cuando los estudiantes se gradúan, se hallan entre los humanos más disciplinados de toda la galaxia.

La Herejía de Horus hizo evidente las debilidades de la semilla genética de las diferentes legiones de Marines Espaciales, lo que fue exacerbado gracias a las técnicas aceleradas de cosecha de cigotos usadas por las propias legiones. Cuando las legiones se dividieron en capítulos, en Terra se construyó un depósito genético para almacenar y controlar la pureza de esta semilla genética. Al ser la mayor legión de Marines Espaciales, la contribución de los Ultramarines a este depósito fue mayor que la de ninguna otra legión y, como resultado, su semilla genética se convirtió en la plantilla de la semilla genética de muchos capítulos de la Segunda Fundación. La semilla genética de los Ultramarines es, con mucho, la más pura de todas y no se conocen aberraciones en su estructura. Cada uno de los órganos esotéricos utilizados en la ardua creación de un Marine Espacial de los Ultramarines es totalmente funcional y se puede decir de este capítulo que es tan perfecto hoy como lo era en tiempos del propio Guilliman.


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